jueves, 14 de marzo de 2013

Un Papa capaz de comprender el universo desde el átomo.

Cuando por el año 1964 cursaba la carrera de Técnico Químico dependiente del glorioso CONET (Consejo Nacional de Educación Técnica - Argentina), un profesor solía decirme que había dos tipos de personas, aquellas capaces de observar y comprender  hasta la superficie de las cosas y aquellas, como los químicos, capaces de comprender lo que nos rodea desde el átomo atravesando lo superficial para llegar a lo universal. Sabido es que lo que se aprende en la adolescencia nos marca y acompaña el resto de nuestra vida. También es sabido que el nuevo Papa Francisco estudió y se recibió de Técnico Químico, lo que implica una educación de doble jornada en aulas y laboratorios durante seis años conviviendo con la esencia misma de la naturaleza. Nada como la química para desarrollar el pensamiento abstracto. Cuando en un tubo de ensayos ocurre una reacción no la vemos, debemos imaginar que hay átomos de un tipo chocando con átomos de otro tipo, que algunos choques tendrán energía tal como para trasformar la materia en una nueva sustancia llegándose a un nuevo tipo de equilibrio…
En ese misterioso devenir de los tiempos, justo cuando en el 2013 se cumplen 100 años del modelo atómico de Bohr, el primer modelo atómico  confiable producto de una conjunción entre la mecánica clásica con la mecánica cuántica, los “cardenales han ido casi al fin del mundo a buscar un Papa” capaz de comprender el universo desde lo profundo, tan profundo como la esencia misma de la energía y la materia. 
Podemos estar tranquilos, la Iglesia Católica está en buenas manos.

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