sábado, 22 de abril de 2017

Sondas cerebrales flexibles reducen el daño tisular.

El diseño de electrodos más pequeños y flexibles para recoger las señales del cerebro constituye un reto. Cuanto más pequeño es el tamaño del electrodo, más difícil es detectar una señal. Sin embargo, un equipo del DGIST (Daegu Gyeongbuk Institute of Science and Technology) de Corea desarrolló nuevas sondas, pequeñas, flexibles y capaces de leer las señales del cerebro con claridad. La sonda consta de un electrodo para registrar la señal de cerebro. La señal viaja a través de una línea de interconexión a un conector que la transfiere a los aparatos para su medición y análisis. El electrodo se inicia con una base delgada de oro unida a diminutos nanocables de óxido de zinc recubiertos de una fina capa de oro y finalmente con un polímero conductor. Estos materiales combinados aumentan el área de superficie efectiva de la sonda y la fuerza del electrodo, manteniendo su flexibilidad y compatibilidad con los tejidos blandos. La línea de interconexión está hecha de una mezcla de grafeno y el oro. El grafeno es flexible y el oro es un excelente conductor. Los investigadores probaron la sonda y demostraron su capacidad para leer las señales del cerebro con mucha nitidez. Las sondas con los pequeños electrodos flexibles pueden ser útiles para controlar y registrar las funciones del sistema nervioso o para enviar señales eléctricas al cerebro. Los electrodos ubicados para registrar la actividad neuronal del cerebro pueden ayudar a tratar enfermedades como el Parkinson y la epilepsia. También permiten mejorar las interfaces cerebro-máquina optimizando el control de las prótesis.  Los electrodos neurales de oro y grafeno, flexibles, reducen al mínimo el daño tisular y permiten transmitir con claridad las señales del cerebro.


Lectura Complementaria:

viernes, 14 de abril de 2017

Nanocables registran la nanoactividad de las neuronas.

Investigadores, de la Universidad de California de San Diego y de Universidad Tecnológica de Nanyang en Singapur, desarrollaron nanocables que pueden registrar la actividad eléctrica de las neuronas en sus mínimos detalles.  La nueva tecnología de nanocables podría ayudar a los investigadores a entender mejor cómo las células se comunican solo en grandes redes neuronales y servir como una plataforma de selección de medicamentos para enfermedades neurológicas. El dispositivo consta de una matriz de nanocables de silicio densamente empaquetadas en un pequeño chip con dibujos de electrodos conductores de níquel. Los nanocables asoman dentro de las células sin dañarlas y son lo suficientemente sensibles para medir pequeños cambios de potenciales de unos pocos milivoltios de magnitud. Los científicos utilizaron los nanocables para registrar la actividad eléctrica de las neuronas que fueron aisladas de ratones y producidas a partir de células madre humanas. Estas neuronas, in vitro,  en una interfase con la matriz de nanocables  sobrevivieron y funcionaron en forma continua durante las seis semanas de experimentación. La tecnología, permite descubrir los detalles acerca de la salud, la actividad de la neurona y la respuesta a los fármacos, mediante la medición de las corrientes del canal de iones y los cambios en su potencial intracelular, debido a la diferencia en la concentración de iones entre el interior y el exterior de la célula. La medición es sensible a pequeños cambios potenciales y proporciona lecturas con altas relaciones de señal a ruido. Otra característica innovadora de esta tecnología es que se puede aislar la señal eléctrica medida por cada nanocable individual. Algo inusual en las tecnologías existentes, en las cuales los cables están cortocircuitados eléctricamente entre sí y no se puede diferenciar la señal de cada uno. El chip de nanocables podría, entre otras cosas, ser utilizado en los modelos cerebrales derivados de células madre para la identificación de los fármacos más eficaces en el tratamiento de las enfermedades neurológicas.


Lectura complementaria:

sábado, 8 de abril de 2017

Etiquetas inteligentes en alimentos y medicamentos.

Científicos del Centro de Investigación en Ciencias de los Materiales-Trinity College de Dublin fabricaron por primera vez transistores impresos compuestos enteramente por nanomateriales en dos dimensiones. Estos nanomateriales 2D combinan interesantes propiedades electrónicas con la posibilidad el producirlos a bajo costo. El descubrimiento abre el camino en las industrias alimenticias y farmacéuticas para imprimir una serie de dispositivos electrónicos en etiquetas inteligentes e interactivas. También se podrían aplicar a la seguridad de los billetes de próxima generación y pasaportes electrónicos. Los circuitos electrónicos impresos con los nanotransistores 2D permitirá, a los productos de consumo, reunir, procesar, visualizar y transmitir la información: por ejemplo, cartones de leche podrían enviar mensajes a tu teléfono advirtiendo que la leche está a punto de quedar fuera de fecha, etiquetas de vino que avisan cuando el vino blanco está en su temperatura óptima, o incluso informar el pronóstico del día. Los hallazgos se publicaron en la revista Science con el título “All-printed thin-film transistors from networks of liquid-exfoliated nanosheets”. La posibilidad de impresión surge de colocar nanomateriales en 2D, incluyendo el grafeno, el nitruro de boro, y nanoláminas diseleniuro de tungsteno en líquidos. Los nanomateriales se los utiliza en forma de nanoláminas planas de unos pocos nanómetros de espesor, pero cientos de nanómetros de ancho. A partir de los diferentes materiales se obtienen las propiedades electrónicas de los conductores, aislantes o semiconductoras lográndose así todos los componentes básicos de los circuitos electrónicos. Los investigadores utilizaron técnicas de impresión estándar para combinar nanoláminas grafeno (electrodos) con otros dos nanomateriales: diseleniuro tungsteno (canal) y nitruro de boro (separador) para formar el transistor de trabajo. El procesamiento liquido es especialmente ventajoso para producir con facilidad grandes cantidades de materiales 2D de alta calidad; ofreciendo la posibilidad de imprimir circuitos a muy bajo costo y facilitar una amplia gama de aplicaciones para etiquetas inteligentes e interactivas.
El profesor Jonathan Coleman y su equipo fabricaron
por primera vez transistores impresos compuestos
 enteramente de los nanomateriales de 2 D 

viernes, 31 de marzo de 2017

Nanorrevestimiento reduce el fracaso del implante dental.

Los implantes dentales son una forma exitosa de tratamiento para los pacientes, no obstante, entre el 5 y 10% de todos los implantes dentales fallan por problemas mecánicos, mala conexión con los huesos en los que se implantan, infección o rechazo.  La razón principal del fracaso del implante la constituye un proceso inflamatorio destructivo de los tejidos blandos y duros lindantes a los implantes. Esto ocurre cuando los microorganismos patógenos de la boca y de la cavidad oral se desarrollan en forma de biopelículas capaces de proteger y estimular su crecimiento. Si en los implantes dentales se generan biopelículas patógenas generalmente deben ser eliminados. Un equipo de investigación formado por científicos de la Universidad de Plymouth (Reino Unido), realizaron una nanocobertura para reducir el riesgo en los implantes. Crearon un nanorrevestimiento formado por una combinación de plata, óxido de titanio y nanohidroxiapatita. La aplicación de la nanocobertura en la superficie de los implantes de aleación de titanio inhibe con éxito el crecimiento bacteriano y reduce la formación de la biopelícula en un 97,5%. También ayuda a crear una superficie con propiedades anti-biopelícula que mejora la integración con el hueso circundante y acelera la cicatrización ósea.
La Academia Americana de Implantología estima un mercado americano y europeo para los implantes dentales de 4.200 millones de dólares para el año 2022. Sólo en los EEUU se están realizando 500.000 implantes anuales. El nanorrevestimiento constituye un avance económico e interesante para disminuir los fracasos y aumentar la eficiencia de los implantes dentales

sábado, 25 de marzo de 2017

Para disminuir la pobreza...

La pobreza está estrechamente relacionada con la inapropiada distribución de la población, la posibilidad de acceso al conocimiento de avanzada, la distribución poco equitativa de recursos naturales y un grave deterioro del medio ambiente. Las nuevas tecnologías y la erradicación de la pobreza van de la mano para el desarrollo de un país y una mejor calidad de vida de sus habitantes. La nanotecnología y la biotecnología absorben inmensos presupuestos para realizar innovaciones revolucionarias lindantes con la ciencia ficción. El acceso a estas nuevas tecnologías puede ayudar a reducir la pobreza ya que acorta y disminuye barreras sociales, geográficas y económicas tanto de las personas en forma individual como de toda una comunidad. Las poblaciones con acceso a las tecnologías de avanzada tienen más oportunidades de lograr su desarrollo económico y social. En principio pareciera haber una contradicción entre las millonarias inversiones en las tecnologías de avanzada y la problemática de las personas que no tienen sus necesidades básicas cubiertas para acercarse o incorporarse a ese mundo. Debemos visualizar con claridad la inexistencia de otro camino. Los estados primero deben abordar la tarea de cubrir las necesidades más elementales de la población para luego implementar políticas de desarrollo humano tendientes a apropiarse de las herramientas tecnológicas más convenientes. La Escuela Técnica, en la Argentina, tal vez constituya el mejor ejemplo histórico de lo expuesto; hoy con un futuro incierto si no es capaz de generar las transformaciones curriculares necesarias para lograr con rapidez la expertis en las nuevas tecnologías. La bioeconomía y la nanoeconomía constituyen dos aportes fundamentales a la nueva economía tecnológica o economía de las tecnologías centrada en innovaciones con gran capacidad de dar respuestas a las necesidades humanas básicas en campos tan sensibles como la alimentación, la salud, la energía, la vivienda, la vestimenta, las comunicaciones, el trasporte y el cuidado del medio ambiente. Esta nueva economía constituye una respuesta al fracaso de la desgastada economía globalizada basada en las leyes arbitrarias del mercado; en cambio la economía tecnológica se fundamenta en las leyes de la naturaleza y en la posibilidad de generar en tiempo y forma los recursos necesarios para hacer posible la vida en la tierra.



Lectura complementaria:
Bioeconomía & Nanoeconomía.
Educación, tecnología y pobreza.

sábado, 18 de marzo de 2017

Nanopartículas magnéticas posibilitan disponer de un stock de órganos trasplantables.

Los científicos de la Universidad de Minnesota han logrado congelar y recalentar secciones del tejido del corazón por primera vez, en un avance que podría allanar el camino para que los órganos se almacenen durante meses o años. La técnica propuesta podría salvar la vida de miles de personas que mueren cada año esperando órganos para trasplante. El trabajo constituye un importante desarrollo en el campo de la crioconservación; es la primera vez que los científicos han sido capaces de recalentar rápidamente grandes muestras de tejidos sin que se rompan, agrieten o se conviertan en una pulpa. El equipo de los Estados Unidos superó este desafío infundiendo el tejido con nanopartículas magnéticas excitables en un campo magnético, generando una ráfaga rápida y uniforme de calor. En la actualidad, los órganos de los donantes, como corazones, hígados y riñones deben ser trasplantados en cuestión de horas porque las células comienzan a morir cuando a los órganos se le corta el suministro de sangre. Como resultado, el 60% de los corazones y los pulmones donados para trasplantes se descartan cada año, ya que estos tejidos no pueden mantenerse en hielo durante más de cuatro horas. Estimaciones recientes sugieren que si sólo la mitad de los órganos descartados pudieran trasplantarse con éxito, las listas de espera podrían eliminarse en dos o tres años. La criopreservación existió por décadas; funciona bien para los glóbulos rojos, esperma y huevos. No obstante los científicos se han topado con una barrera para muestras de mayor volumen. Las muestras más grandes se pueden enfriar con éxito utilizando una técnica conocida como vitrificación, en la que el tejido se infunde con una mezcla de productos químicos anticongelantes y una solución para preservación de los órganos. Cuando se enfría por debajo de -90 ° C (-130 ° F), el líquido se convierte en un sólido similar al vidrio. El verdadero problema es la descongelación. A menos que el recalentamiento ocurra rápida y uniformemente, las grietas aparecerán en el tejido y pequeños cristales de hielo se expanden, destruyendo las estructuras celulares. En la nueva técnica de "nano-calentamiento" las válvulas de corazón de cerdo y los vasos sanguíneos se infunden con una solución crioprotectora mezclada con nanopartículas de óxido de hierro, recubiertas de silicio para hacerlas biológicamente inertes. Luego son enfriadas en nitrógeno líquido hasta -160ºC. Para la descongelación, la muestra se coloca dentro de una bobina electromagnética diseñada para generar un campo magnético alterno. A medida que el campo magnético oscila de un lado a otro, las partículas se mueven alrededor de la muestra calentando rápidamente y uniformemente el tejido a velocidades de 100 a 200ºC por minuto, 10 a 100 veces más rápido que los métodos anteriores. Los ensayos de las propiedades mecánicas y biológicas realizadas sobre los tejidos tratados no mostraron ningún signo de daño. Una técnica ingeniosa ampliable a grandes órganos como el corazón, hígado, pulmón y riñón. Su contribución en el campo de los trasplantes de órganos puede ser inmensa al permitir disponer de un stock para trasplantes durante meses años.


Lectura complementaria:

viernes, 10 de marzo de 2017

La nanotecnología podrá disminuir la temperatura de tu vivienda y del planeta.

Disminución de la temperatura en la vivienda.
Existen en la actualidad muchas patentes de pinturas con propiedades de aislamiento térmico capaces de absorber la radiación infrarroja. Las nuevas formulaciones  incorporan elementos nanotecnológicos que, por su capacidad de absorber los rayos infrarrojos y disipar la radiación durante el transcurso del día, no permiten al calor proveniente de la radiación solar atravesar la pared. Sorprendentemente la contribución a la carga térmica de la pared es mínima debido a la acción de los aditamentos nanotecnológicos generalmente formados por nanopartículas coloidales. En la actualidad se comercializan varias pinturas “térmicas” de distinta base nanotecnológica. Algunas pinturas utilizan nanopartículas de óxidos de tungsteno (empresa JAXA-Desarrollo aeroespacial Japonés) o partículas coloidales de cloruro de estaño con un diámetro promedio de 3 nanómetros, inmersas en una suspensión de politetrafluoroetileno (patente WO 2013115633 A1, “Pintura con la capacidad de absorber los rayos infrarrojos a través de una película de nanopartículas”). La NASA desarrolló un aditivo de nanopartículas de cerámica que se puede adicionar a cualquier pintura tradicional para trasformarla en una pintura con propiedades térmicas; el ahorro debido al aditivo en la aislación de la casa puede llegar hasta el 50% y el efecto térmico tiene una duración de cinco años. El mayor aislamiento térmico, no sólo disminuye la temperatura del interior de la vivienda, también el consumo de energía mayoritariamente generada utilizando combustibles fósiles, al reducir o eliminar la utilización de los equipos de aire acondicionado.

Disminución de la temperatura del planeta.
El efecto invernadero “normal” es esencial para el clima de la Tierra. La cantidad de energía que llega al planeta por la radiación solar se compensa con la cantidad de energía radiada al espacio; por lo tanto, la temperatura terrestre se mantiene constante. No obstante por la acción del hombre, desde las revoluciones industriales, la emisión de dióxido de carbono, metano, vapor de agua y óxidos de nitrógeno, entre otros,  se incrementó en la atmósfera originando una mayor absorción de la radiación infrarroja que es reemitida nuevamente a la tierra por los gases del efecto invernadero aumentando la temperatura. La nanotecnología puede ofrecer dos soluciones al problema: utilizar paneles solares nocturnos que utilicen la energía infrarroja (a) o generar las condiciones para que la atmósfera deje pasar la radiación infrarroja térmica (b).
a) La mitad de energía solar disponible llega a la tierra forma de rayos infrarrojos. Ahora existen paneles solares con cristales nanométricos “realizados a medida” capaces de absorber esta energía infrarroja. Los prototipos de los paneles para la absorción de radiación infrarroja, transparentes y flexibles, ya están funcionando. Son capaces de convertir cualquier superficie en un panel solar. Su capacidad para absorber la radiación infrarroja directa durante el día (junto con la visible-paneles mixtos) y la remanente reemitida por los gases de efecto invernadero durante la noche, puede contribuir significativamente a disminuir el calentamiento de la tierra y la temperatura del planeta. Además permite  reducir los gases causantes del efecto invernadero al generar corriente eléctrica sustituyendo a los combustibles fósiles.
b) También para disminuir la temperatura del planeta podríamos crear un “efecto anti-invernadero” o un “efecto invernadero negativo” utilizando nanotecnología de avanzada para fabricar nanodispersiones fluidas (distribución de nanoobjetos en una fase fluida continúa) capaces de reflejar el infrarrojo cercano y ser “transparentes” al infrarrojo térmico, evitando que la radiación calórica vuelva a la tierra. Algo similar al efecto anti-invernadero del satélite Titán, el más grande de Saturno,  cuya niebla contiene nitrógeno y moléculas orgánicas (metano, etano, diacetileno, metilacetileno, cianoacetileno, acetileno, propano, anhídrido carbónico, monóxido de carbono, cianógeno, cianuro de hidrógeno). La radiación solar sobre las moléculas de nitrógeno y metano en la ionosfera crea una sopa de iones positivos y negativos. Las colisiones entre las moléculas orgánicas y los iones ayudan a las moléculas a crecer, convirtiéndose en aerosoles (partículas sólidas o líquidas suspendidas en un gas) mayores y más complejos capaces de absorber en la atmósfera superior el 90% de la radiación solar que entra en el satélite, pero incapaz de retener la radiación infrarroja proveniente de su superficie. El efecto anti-invernadero en el satélite Titán produce una disminución de 9 grados en su temperatura. En el planeta tierra, ante una situación límite,  se podría intentar regular la temperatura inyectando en la atmósfera la cantidad necesaria de una nanodispersión fluida para lograr el efecto anti-invernadero y conseguir la disminución deseada.

El avance exponencial de los desarrollos nanotecnológicos incrementa la factibilidad de su utilización para disminuir la temperatura de tu vivienda y del planeta. A grandes males, grandes nanosoluciones. 

sábado, 4 de marzo de 2017

Robot molecular responde a las señales de ADN.

Por primera vez, un grupo de investigadores de la Tohoku University y el Japan Advanced Institute of Science and Technology, desarrollaron un robot molecular construido con biomoléculas de ADN y proteínas. El robot molecular se desarrolló mediante la integración de máquinas moleculares en una membrana celular artificial. Puede iniciar y detener sus cambios en respuesta a una señal específica de ADN. El artículo “Shape-shifting molecular robots respond to DNA signals” se publicó en la página sobre novedades de investigación de la Tohoku University y en la revista Science Robotics (1 Mar 2017). Es extremadamente pequeño, de tamaño similar a las células humanas. Se compone de un “molecular actuator”, compuesto de proteína, y un “clutch” (embrague molecular), compuesto de ADN (Fig. 1 A). La forma del cuerpo del robot (membrana celular artificial) se puede cambiar por el “molecular actuator”, mientras que la transmisión de la fuerza generada puede ser controlada por el embrague molecular (parte inferior de la Fig. 1 A). El grupo de investigación demostró a través de experimentos como el robot molecular podría iniciar y detener su cambio de forma en respuesta a una señal específica de ADN (Fig. 1 B). Dice el director de la investigación, Profesor Asociado Shin-Ichiro Nomura de la Escuela de Graduados de Ingeniería e la Universidad de Tohoku, "Fue emocionante ver el movimiento del robot de forma cambiante a través del microscopio; confirmando que el embrague de ADN diseñado funcionó a la perfección, a pesar de las condiciones complejas en el interior del robot". El robot molecular puede actuar en un entorno pequeño y complicado, tal como el cuerpo humano. Los resultados obtenidos podrían conducir el desarrollo de robots moleculares autónomos para ayudar a resolver importantes problemas médicos y de control de la contaminación ambiental. El logro abre las puertas al desarrollo de futuros sistemas vinculados a la fototaxis  (orientación de los organismos celulares libres como respuesta a un estímulo luminoso), a la quimiotaxis (orientación de los organismos celulares libres como respuesta a un estímulo químico) y a otros comportamientos similares “inteligentes”.


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sábado, 25 de febrero de 2017

Nanoconversión de dióxido de carbono en combustible.

Investigadores de la Universidad Duke desarrollaron diminutas nanopartículas para convertir el dióxido de carbono en metano usando como fuente de energía sólo radiación ultravioleta. En catalizador con nanopartículas de rodio  puede ayudar a reducir los niveles crecientes de dióxido de carbono en nuestra atmósfera mediante su conversión en gas combustible. El artículo relacionado, “Product selectivity in plasmonic photocatalysis for carbon dioxide hydrogenation”, se publicó el 23 de febrero en la revista Nature Communications. El rodio, a pesar de ser uno de los elementos más raros en la tierra, juega un papel importante en nuestra vida cotidiana. Pequeñas cantidades de metal gris plateado se utilizan para acelerar o catalizar una serie de procesos industriales clave. Las nanopartículas de rodio plasmónicas actúan como pequeñas antenas que absorben la luz visible o ultravioleta de manera muy eficiente. Nanocubos de rodio son regulados en su tamaño para la absorción de la luz ultravioleta. Luego los investigadores colocan pequeñas cantidades de las nanopartículas en la cámara de reacción y hacen pasar mezclas de dióxido de carbono e hidrógeno iluminado con una lámpara ultravioleta de alta potencia a temperatura ambiente. La reacción produce exclusivamente gas metano. Regulando el tamaño de las nanopartículas de rodio se puede llegar a desarrollar una versión del catalizador capaz de utilizar luz solar visible como fuente energética en vez de radiación ultravioleta. Entonces, los nanocatalizadores se podrán integrar a las centrales eléctricas de paneles solares para generar energía adicional y lograr el equilibrio del dióxido de carbono en la atmósfera.
                                                                

Lectura complementaria.

viernes, 17 de febrero de 2017

Tinta solar de perovskita para paneles imprimibles.

El Dr. Hairen Tan y su equipo de la Universidad de Toronto, presentaron paneles solares impresos capaces de convertir casi cualquier superficie en un generador de energía. El artículo relacionado “Efficient and stable solution-processed planar perovskite solar cells via contact passivation” se publicó en la revista Science el 17 de febrero del año 2017. Hoy en día, prácticamente todas las células solares comerciales están hechas de láminas finas de silicio cristalino de muy alta pureza obtenibles mediante un proceso que consume mucha energía, requiere temperaturas superiores a 1.000 grados Celsius y grandes cantidades peligrosos disolventes. En contraste, las células solares de perovskita (trióxido de titanio y calcio) dependen de una nanocapa de cristales ortorrómbicos diminutos, cada uno de ellos aproximadamente 1.000 veces más pequeño que el ancho de un cabello humano, de bajo costo y sensibles a la luz. Los preparados de perovskita se pueden mezclar en líquidos para formar una especie de "tinta solar", utilizable para imprimir sobre vidrio, plástico u otros materiales mediante un simple proceso de impresión por inyección. Muchas células solares de perovskita experimentan una fuerte caída en el rendimiento después de sólo unas pocas horas, pero las células desarrolladas por el equipo de investigadores de la Universidad de Toronto retuvieron más del 90 por ciento de su eficiencia, incluso después de 500 horas de uso. La tecnología propuesta podría utilizarse en conjunto con las células solares convencionales colocando  nanocapas de cristales de perovskita directamente en la parte superior de silicio sin dañar el material subyacente. Una célula híbrida de perovskita-silicio podría aumentar significativamente la eficiencia de los paneles haciendo que la energía solar se constituya en las mejor propuesta energética.




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sábado, 11 de febrero de 2017

Como elegir las nanopartículas más útiles en medicina.

En la publicación “A rapid screening method to evaluate the impact of nanoparticles on macrophages” (Nanoscale, 2017), Carole Bourquin y colaboradores de la Universidad de Friburgo (Suiza), presentan un método para evaluar de una manera segura, estandarizada y en tiempo récord la biocompatibilidad de las nanoparticulas. El uso de nanopartículas (elementos pequeños, del tamaño de los virus), producidas en condiciones de laboratorio, está cada vez más extendido en el mundo de la biomedicina. Esta tecnología de rápida evolución ofrece esperanza para muchas aplicaciones médicas, ya sea en diagnóstico o terapia. En oncología, por ejemplo, se cree que acortarán el tratamiento y lo harán más preciso, eficaz y menos doloroso para los pacientes. Sin embargo, la forma de como interactúan con el sistema inmune sigue siendo poco clara e impredecible, limitando su potencial uso médico. Los investigadores idearon un método de detección rápida para seleccionar las nanopartículas más prometedoras; una vía para el desarrollo de nuevos tratamientos. El método presentado, en menos de una semana, permite determinar si las nanopartículas son compatibles o no con el cuerpo humano; un análisis que antes requería de varios meses de trabajo. Cuando cualquier elemento extraño entra en el cuerpo se activa el sistema inmune. Los macrófagos se encuentran siempre en la primera línea, son grandes células capaces de  ingerir " invasores” y desencadenar la respuesta inmune. Las nanopartículas no son una excepción a la regla. La investigación sobre la forma en que los macrófagos reaccionan ante la nanopartícula sirve para predecir la biocompatibilidad del medicamento. La parte medular de la propuesta consiste en poner a los macrófagos en contacto con las nanopartículas durante 24 horas y luego hacerlos pasar por haces de láser. La fluorescencia emitida por los macrófagos hace posible visualizarlos y caracterizar sus niveles de activación. Dado que las propias nanopartículas también son fluorescentes, podemos medir la cantidad ingerida por los macrófagos, obteneniéndose un diagnóstico sobre la biocompatibilidad integral en dos o tres días y posibilitando la selección rápida de las nanoparticulas más prometedoras para el tratamiento. Este nuevo enfoque también limita el uso de la experimentación con animales,  disminuye el costo de las investigaciones y abre la puerta a tratamientos de distintas patologías cada vez más personalizados. 


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